Tras ignorar los avisos, el agua escasea en todo el planeta. Unos pocos individuos monopolizan este recurso y uno de ellos es Cunningham. Andrew y Sarah llegan a un fábrica para refugiarse y allí descubren a los sicarios de Cunningham exigiendo a un pequeño grupo de civiles un pago por el agua que no pueden afrontar.
Tras ignorar los avisos, el agua escasea en todo el planeta. Unos pocos individuos monopolizan este recurso y uno de ellos es Cunningham.
Andrew y Sarah llegan a un fábrica para refugiarse y allí descubren a los sicarios de Cunningham exigiendo a un pequeño grupo de civiles un pago por el agua que no pueden afrontar.